(Mongabay Latam).- Antonio Donato Nobre, científico brasileño del Instituto de Investigación Espacial (INPE), reconocido como uno de los investigadores más importantes de la Amazonía, asegura que el clima de este enorme bosque ha cambiado con el correr de los años.

Según explica Nobre, los incendios que desde hace décadas afectan a la Amazonía han reducido las lluvias. El clima se ha vuelto más seco y los árboles son más vulnerables a los grandes incendios. Estos últimos, cuando ocurren, alimentan a su vez el círculo vicioso de pocas precipitaciones.

Mongabay Latam conversó con él sobre ese fenómeno y sobre la explicación científica de por qué cuando hay incendios las anheladas lluvias reinan por su ausencia.

¿De qué manera ha cambiado el clima en la Amazonía?

La estación seca está más seca que en décadas pasadas. Eso hace que los bosques se tornen inflamables y susceptibles. Esa susceptibilidad hace que un fuego, producido en un área vecina, pueda entrar dentro de un área que no fue deforestada.

La Amazonía se ha quemado muchísimas veces, pero aun así los bosques remanentes tenían la capacidad de restablecer su clima. En la última década eso ha cambiado.

¿Por qué?

El humo y el hollín provocado por los incendios empezaron a reducir la lluvia.

Cuando yo viví en la Amazonía, hace 40 años, no se podía hacer un fuego dentro del bosque porque estaba húmedo todo el año, llovía siempre. El bosque tropical tenía dos estaciones: la húmeda y la más húmeda, no tenía estación seca.

Altamira, Para, Brasil. Incendio en Cerra do Cachimbo REBIO. Foto: Victor Moriyama/Greenpeace.

Con el humo y el hollín eso cambió.

Ese día en Sao Paulo, cuando se oscureció en medio de la tarde, hubo un encuentro entre el humo y hollín (proveniente de los incendios) con un frente frío. Las partículas de humo hacen que, dentro de la nube, se produzca un número mucho mayor de gotas. Con esas nubes tendríamos que haber tenido un diluvio y no llovió casi nada. Ese es el efecto que vemos en la Amazonía.

¿Por qué no llovió?

No llovió casi nada porque la nube estaba contaminada con humo y hollín. Eso produce una nube disipativa, es decir, que disipa la lluvia.

Como dije antes, muchas partículas de humo y hollín producen muchas gotas. Pero muchas gotas hace que entre ellas se disputen el vapor de agua que tiene la nube y no crezcan lo suficiente como para alcanzar el peso necesario para que precipiten o caigan.

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Es por eso que aunque la nube tenga mucha agua dentro, no llueve. Ese es el efecto que hace que la estación seca en la Amazonía se esté ampliando. Pasan a veces semanas, meses y no cae una gota aunque tenga humedad el aire, aunque haya nubes.

Ese cambio en el clima local hace que haya muchos tramos de bosque no perturbados que están vulnerables, están más inflamables, entonces los incendios son más numerosos.

Mientras tengamos fuego, humo y hollín, está comprometido el funcionamiento hidrológico de la Amazonía.

El artículo original fue publicado en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.

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