(Mongabay Latam / Antonio José Paz Cardona). Menos de 2500 individuos en estado silvestre, procesos lentos y complejos de reproducción, hábitats afectados por la deforestación y vidas en peligro por la cacería. Esa es la historia del paujil de pico azul (Crax alberti), un ave endémica de Colombia que se encuentra En Peligro Crítico de Extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y que lucha por sobrevivir.

Aunque la situación del paujil es difícil, hoy la esperanza está puesta en los polluelos que nacieron en el Aviario Nacional de Cartagena, luego de cinco años sin registros exitosos de reproducción fuera de su hábitat natural. Es por este evento que la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla ha iniciado la búsqueda de esta emblemática especie en los Montes de María —una zona del Caribe rica en biodiversidad pero que ha sufrido enormemente por el conflicto armado colombiano—. Desde 1993 no se avista el ave allí, pese a que hubo registros de su presencia desde 1901 hasta ese año. Confirmar su presencia o ausencia es vital, “si hay paujiles se puede pensar en introducir especies nacidas bajo cuidados humanos para fortalecer sus poblaciones y si no se encuentran registros se debe hacer una evaluación de la idoneidad del área para saber si cuenta con las condiciones ecológicas para que las aves puedan ser liberadas”, sostiene Christian Olaciregui, jefe del Departamento de Biología y Conservación del zoológico de Barranquilla.

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Los últimos paujiles

Podría decirse que el paujil de pico azul es un ave exigente. Aunque se parece a un pavo, es muy selectiva a la hora de escoger su hogar. Habita principalmente en los bosques húmedos tropicales, y en menor medida en el bosque seco tropical de la Sierra Nevada de Santa Marta y en el Parque Nacional Natural Paramillo, en la región Caribe, así como en los valles de los Ríos Cauca y Magdalena y la Serranía de San Lucas. Todas estas son áreas que han tenido altas tasas de deforestación en las últimas décadas debido a la colonización y expansión de la frontera agropecuaria.

El contacto con los humanos es algo que el paujil, en estado silvestre, evitará a toda costa. Son animales territoriales que se alimentan principalmente de frutas, aunque al ser omnívoros también consumen algunos insectos, lagartijas y ranas.

Su función en el bosque es vital para la regeneración vegetal, ya que son grandes dispersores de semillas. Además, prestan un servicio útil a otras especies, pues cuando perciben un depredador emiten sonidos estridentes que les sirven de alarma natural a otros animales.

El paujil de pico azul solo vive en bosques húmedos y secos del norte de Colombia. Foto: Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla.

Sin embargo, la deforestación y la cacería lo tienen en un peligro inminente. “La cacería impacta sobre los individuos pero la deforestación tiene un impacto sobre la distribución de la especie”, asegura Christian Olaciregui. Sumado a esto, el biólogo afirma que el paujil de pico azul es un ave con una tasa de reproducción baja: se reproduce una sola vez al año y pone generalmente dos huevos. “Esto hace que cualquier amenaza sobre ellos genere impactos más severos sobre sus poblaciones”, añade.

Actualmente, siete centros zoológicos tienen dentro de sus inventarios al paujil de pico azul pero no todos cuentan con pareja. En algunos sitios solo tienen al macho por lo que no es posible lograr su reproducción.

Es un ave muy difícil de observar en estado silvestre y muchos de los que se encuentran en los zoológicos provienen del tráfico ilegal. Por ejemplo, el macho que habita en Barranquilla llegó luego de que fuera decomisado y que las autoridades ambientales determinaran que no podía devolverse a su hábitat natural. Bajo cuidados humanos puede vivir aproximadamente 30 años y en estado silvestre no se sabe con certeza pues también es parte de la dieta de grandes depredadores como el puma y el jaguar.

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La esperanza: tres polluelos y dos huevos a punto de eclosionar

El Aviario Nacional de Colombia, ubicado en Cartagena, fue escenario de una de las mejores noticias para el paujil de pico azul. Luego de cinco años, en los que no se logró reproducir la especie en zoológicos, nacieron tres polluelos. La última reproducción exitosa se había dado en 2014 y desde entonces los esfuerzos eran infructuosos.

“En octubre llegué al Aviario y empecé a organizar las parejas. Ellos son muy complicados porque son muy territoriales, al punto de que el macho puede herir o matar a la hembra. Adecuamos los encierros y pusimos los nidos porque se acercaba la época de reproducción ─empieza en enero─. Alcanzamos a unir tres parejas y empezamos a hacerles monitoreo y seguimiento todo el tiempo”, le dice Andrés Merizalde, director técnico y científico del Aviario Nacional, a Mongabay Latam.

Reproducirlos es una tarea en la que no se puede descansar, ya que, según Merizalde, podrían quedar menos de 700 individuos en vida silvestre y no cerca de 2500 como se calculaba.

Izquierda: paujil hembra. Derecha: paujil macho. Foto: Andrés Merizalde – Aviario Nacional.

El primer gran acontecimiento llegó el 26 de enero cuando una de las hembras puso un huevo. La emoción aumentó al día siguiente cuando puso el segundo. “Se demoran un mes en nacer. El 26 de febrero eclosionó un huevo y el 28 de febrero el otro”, dice Merizalde. Pero la fiesta para la conservación de la especie no paró allí. La hembra puso otro huevo y a finales de marzo nació otro paujil de pico azul. “Todavía tenemos dos huevos y estamos esperando que nazcan”.

El orgullo con que Andrés Merizalde cuenta este logro se debe a que en ningún otro lugar de Colombia se ha logrado la reproducción del animal en cautiverio y cada nuevo individuo cuenta. El reto para él es que las otras dos parejas de paujiles que conformó también pongan huevos, “yo esperaría que el próximo año, para esta época, las tres parejas estén reproduciéndose”.

Desde 2014 no se reproducía el paujil de pico azul en el Aviario Nacional. Foto: Andrés Merizalde – Aviario Nacional.

Los 10 polluelos que nacieron en el Aviario en 2014 también fueron motivo de orgullo, pero se aplicó otro método: no se emparejaban las aves sino que se introducía al macho solo un momento y después los separaban por temor de que matara a la hembra. “Nosotros aplicamos el sistema de parejas que es más natural, el otro era forzarlos a que se aparearan. Ahora ellos tienen que aceptarse mutuamente y empezar a convivir porque son aves monógamas. Esto es algo más complicado pero afortunadamente lo estamos consiguiendo”, relata Merizalde.

El paujil se empieza a reproducir entre los dos y tres años de vida y en cada temporada de apareamiento puede poner hasta cuatro huevos. Si el éxito del programa del Aviario Nacional  sigue como hasta ahora, pronto los científicos deberán prepararse para criar aves con el fin de liberarlas. Con este desafío también llegará el de educar a las comunidades “porque un paujil es como un pavo y en este país donde hay mucha necesidad y pobreza, un campesino lo ve y solo piensa en alimentarse, no tiene ni idea de que se trata de un animal en peligro crítico de extinción”, dice Andrés Merizalde.


La versión completa de este reportaje fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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