(Mongabay Latam / Yvette Sierra Praeli).- Martín Thiel es un biólogo marino cuyos estudios iniciales eran con algas gigantes que viajan por el mar y, mientras las buscaba y las observaba, descubrió que también había basura que se desplazaba por alta mar. Así se convirtió en un experto en los desechos, principalmente plásticos, que están amenazando los océanos y toda la biodiversidad que los habita.

El científico ha declarado la guerra a los plásticos, pues dice que el tiempo de discutir y pensar ya se acabó. Ahora toca resolver este problema que es grave. Pero tiene esperanzas de que se logre frenar esta corriente de uso excesivo de los plásticos desechables. Quizás la experiencia de su niñez en Alemania, cuando desde el gobierno se combatió el problema del mar del norte que estaba infectado con petróleo proveniente de los barcos que lo navegaban, le dan un atisbo de confianza en que algún día eliminemos los plásticos innecesarios de nuestras vidas.

Thiel es alemán, pero radica en Chile y se ha dedicado a investigar el mar Pacífico. Como investigador de la Facultad Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte desarrolla el programa de ciencia ciudadana Científicos de la Basura, junto con escolares y profesores del país sureño. Ahora, está en pleno trabajo para extender al resto de países de Latinoamérica su experiencia de más de diez años con estudiantes de colegios.

El científico Martín Thiel desarrolla el programa de ciencia ciudadana Científicos de la Basura, junto con escolares y profesores de Chile. Foto: Ivan Hinojosa

Mongabay Latam conversó con el científico, quien nos ofreció un panorama completo de los efectos desastrosos del uso indiscriminado de plásticos en el planeta.

La celebración del Día Mundial de los Océanos este año busca prevenir la contaminación por plástico y proponer soluciones para unos océanos más limpios. ¿De acuerdo con sus investigaciones, cuál es la situación real de nuestros océanos?

Todas las actividades humanas generan desechos y nosotros, los Científicos de la Basura, estamos enfocados en investigar qué sucede con los desechos en el mar, que en su gran mayoría es plástico. Realizamos estudios en las costas de Chile, donde encontramos que grandes cantidades de basura, entre 70 % y 90 %, es justamente plástico. En esta parte del Pacífico ocurre un fenómeno con las corrientes marinas: la corriente de Humboldt, cuando llega a Ecuador, forma el sistema de corriente circular que llamamos Gran Giro del Pacifico Sur, que viaja por el océano al sur hasta la zona Subantártica para luego retornar y reconectar con la corriente de Humboldt. Ahí se ocasiona un gran giro contra el sentido del reloj y se lleva todos los desechos que flotan en la superficie, mayormente plásticos. El viaje dura varios años y durante este tiempo, están expuestos en la superficie a la radicación solar, ocasionando que estos pierdan algunos químicos y empiecen a fragmentarse en pequeños microplásticos. Hemos observado que en centro del Pacifico Sur, básicamente en las aguas alrededor de la Isla de Pascua, existen grandes acumulaciones de estos.

¿Es lo que se conoce como islas de plástico?

No podemos hablar de una isla en el sentido estricto de lo que conocemos. Lo que ocurre es que como ahí todo se acumula, la densidad de basura y de plástico es mucho más alta. El problema es que en el océano abierto, en lo que llamamos frentes oceánicos, no solo están los plásticos sino también algas, piedras pómex, madera, sustratos naturales y una comunidad de organismos adaptados a vivir alrededor de estos elementos flotantes. Hasta ahí llegan peces grandes en busca de su alimento. También llegan aves marinas y tortugas. Donde se concentra mucha vida también se concentra mucho plástico.

Mientras investigaba las algas gigantes Macrocystis pyrifera descubrió que la basura, principalmente plásticos, también se desplazaban en el mar. Foto: Martín Thiel.

Usted ha mencionado que los plásticos se van rompiendo en pequeñas partículas y los elementos químicos adheridos a ellos se van soltando. ¿Entonces la contaminación también ocurre por estas sustancias?

Es un tema que aún no se conoce muy bien, pero se sabe que algunos contaminantes se concentran alrededor de los plásticos, que absorben como una esponja ciertos contaminantes. Los peces y las aves los confunden con su alimento natural y los ingieren, llenos de contaminantes, y posiblemente estos contaminantes cuando están en el estómago de los animales, con todos los jugos digestivos, se sueltan de los plásticos y pueden ser absorbidos por la sangre y los tejidos de estos organismos.

¿De qué tipo de sustancias estamos hablando?

Generalmente son moléculas orgánicas. Hay una gran cantidad de diferentes sustancias.

¿Y cuáles son las consecuencias?

Estamos empezando a entenderlo. Sabemos que se están acumulando a lo largo de la cadena trófica. Los pequeños organismos tienen poco, pero cuando los más grandes se los comen, van concentrando estas sustancias. Los que están al final de la cadena tienen concentraciones más altas. Debemos tener en cuenta que conocemos poco de los organismos pequeños que están en la base de toda la cadena trófica. También debemos considerar que un pez grande empieza como una pequeña larva y no sabemos qué hacen esos contaminantes en ellas. Además, sabemos que las tortugas tienen muchos problemas porque confunden los plásticos con su presa natural y los ingieren. Hace poco, hemos revisado con expertos sus impactos en peces, aves y otras especies marinas y me quedé sorprendido porque las cinco especies de tortugas que hay en el Pacífico Sur están afectadas por interacción con plásticos.

Las tortugas marinas están amenazadas por la pesca incidental, pero también por los plásticos que flotan en los océanos. Foto: ProDelphinus

¿Entonces la situación es muy grave?

No quiero pintarla muy negra. Pero sabemos que hay un problema y que hay ciertas especies en mayor riesgo que otras. Los pingüinos, por ejemplo, no tienen muchos problemas porque se alimentan buceando y comen peces de la profundidad donde no hay tanto plástico. Pero hay otras especies, como aves marinas, que picotean pequeños organismos de la superficie, con gran riesgo de ingerir gran cantidad de plástico.

No soy experto en tortugas, pero me dejó impactado el resultado de esta revisión porque sabemos que las tortugas también tienen otros problemas como la pesca incidental; sus playas de nidificación que, en muchos casos, no están bien conservadas y ahora el problema de los plásticos, que consideramos es innecesario.

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En busca de soluciones 

¿Cuándo dice problema innecesario se refiere a que los humanos no necesitamos plástico?

No quiero decir que no necesitamos, el plástico es algo bueno, si no hubiese plástico, por ejemplo, tendrías que mantener tus lentes con tus manos porque se te caerían. El problema se genera porque estamos sobre utilizando y mal utilizando los plásticos. Tenemos bolsa de un solo uso para llevar nuestras compras del supermercado a la casa y de ahí a la basura. Es absurdo. A veces comemos en platos de plástico con tenedor de plástico o si tomamos un café lo hacemos en vaso de plástico o de plumavit (poliestireno conocido también como tecnopor). Esto es innecesario. Es uno de los primeros puntos donde tenemos que actuar. Lo mismo con las botellas desechables.

Hay que repensar el uso del plástico. Sabemos que hay iniciativas de reciclaje, pero no funciona bien en ninguna parte del mundo. A inicios de este año, China dejo de recibir plásticos reciclables de países europeos y de América del Norte, porque dijeron que no sabían qué hacer con ellos. Pensamos que la única solución es reducir dramáticamente su uso.

Escolares forman parte del equipo de Científicos de la Basura en una experiencia de ciencia ciudadana. Foto: Ivan Hinojosa.

Si una solución es reducir el uso de plásticos desechables ¿qué hacer con los que ya están en los mares?

Es una de las grandes preguntas, nadie tiene una buena respuesta. En ciertos lugares hay indicios de que el océano tiene capacidad de autolimpiarse. Estos plásticos con el tiempo terminan en el fondo del mar y ahí se sedimentan y desaparecen poco a poco. Es un proceso que va a tomar tiempo, pero pensamos que es la única solución. Eso requiere que nosotros apaguemos el flujo continuo de este elemento al océano. Tenemos que parar este tsunami de nuevos plásticos y esperar que el océano tenga suficiente capacidad de autolimpieza.

Mencionó que el reciclaje no está funcionando ¿por qué?

Hay ciertos elementos con los que el reciclaje funciona bien como el vidrio, el papel, el metal. Pero con el plástico hay muchos problemas y no hay una solución. Quedó en evidencia con la decisión de China. Ahora en Europa y Norteamérica, la mayoría de plásticos recolectados se incineran o van a los rellenos sanitarios.

¿En el Pacífico cuáles son los lugares con más acumulación de plástico?

El problema se genera en el océano abierto donde al final de su largo viaje alrededor del Gran Giro del Pacífico Sur se acumulan en grandes cantidades. Recién, hace cuatro años, empezamos a mirar algunas especies de peces que viven alrededor de la Isla de Pascua y el 80 % tenía plástico dentro de su estómago. Tengo un colega ornitólogo que estudia las aves oceánicas y encontró un petrel muerto que tenía alrededor de 500 microplásticos dentro de su estómago. Y hablamos solo de peces y aves, no sabemos de todos los otros organismos que viven en los mares.

Un artículo reciente en la revista Science, escrito por Chelsea Rochman, señala que algunos investigadores están enfocándose en estudiar el efecto de los microplásticos en ecosistemas de agua dulce y terrestres, ¿le parece que es un paso importante?

Los plásticos están ahora en todas partes. No hay que ir muy lejos: en el aire que nos rodea, en la ropa, en el agua, en la tierra. La agricultura utiliza grandes cantidades de plástico y muchas veces al final del ciclo de producción se rompen y se quedan en la tierra. Las aguas servidas son una fuente enorme de microplásticos. Muchos artículos cosméticos, cremas, pasta de diente los contienen, o contenían, ahora hay iniciativas que los están prohibiendo. No hemos investigado microplásticos en tierra, pero sí en playas. También los hemos investigando en ríos y encontramos que todos los de Chile traen estos pequeños objetos.

Grandes especies marinas como las rayas mobula están amenazadas por los microplásticos. Foto: Elitza Germanov / Fundación Megafauna Marina.

¿Además de las tortugas que otras especies marinas tienen problemas serios por microplásticos?

Hay especies de aves marinas como golondrinas, pequeños petreles, albatros que se alimentan en la superficie del océano y confunden los plásticos con su alimento. Pueden comerse, por ejemplo, un encendedor, cualquier cosa que flota en la superficie que les llama la atención. También las especies que viven en el centro del océano, donde tenemos estas grandes acumulaciones de basura.

¿Y qué pasa con los tiburones, ballenas, mantarrayas?

Claro. Me llama la atención que hace como cinco años nadie se preocupaba de las ballenas. Hoy en día no pasa ni una semana en que no tengamos reporte de que alguien encontró una ballena muerta que tenía plástico en su estómago. Si estudiamos en lo profundo del océano, en los hielos de los polos, encontramos microplásticos. Creo que estamos mirando la punta del iceberg y hay muchos organismos que no hemos investigado. Lo mismo sucede con los ríos.

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Guerra declarada

¿Qué hacen los Científicos de la Basura?

Investigamos la basura junto con los escolares y lo importante es que estamos haciendo ciencia. Tenemos metodologías científicas que se ajustan para escolares. Hace diez años empezamos a estudiar el problema de los plásticos. En el año 2008 hicimos por primera vez un muestreo científico con escolares de todo el país. Participaron 45 colegios de todo Chile. Y encontramos cantidades relativamente grandes de basura y otro resultado importante fue que la basura de la playa era netamente local. Entonces, si queremos limpiar las playas de Chile podemos resolverlo nosotros mismos. Ahora con este programa de los Científicos de la Basura está en proceso de expandirse a otros países de América Latina. Tenemos algunos colegios de Ecuador, de México, de Costa Rica, de El Salvador y de Perú que van a participar en el programa. Pero estamos invitando a colegios de diferentes países para que participen del programa. Los profesores pueden contactarnos a través de nuestra página web. Todos los datos que los niños levantan, nosotros los evaluamos y convertimos en publicaciones científicas para tomar decisiones y resolver estos problemas.

¿Cómo empezó a investigar la basura en el mar?

Fue en realidad una casualidad. Investigaba las algas grandes (Macrocystis pyrifera) que flotan en el mar, en forma de bosques y cuando viene una marejada, las corrientes las desprenden y se las llevan. Estas algas viajan llevando muchos organismos y nosotros estudiábamos la dispersión de organismos y cómo esta alga puede servir de vehículo de dispersión para muchos organismos. Y mientras investigábamos eso, nos dimos cuenta de que había basura flotante y que hay organismos pegados a esta basura. Así empezamos con el tema de la basura. Yo creo que este problema tiene que acabarse. Llevamos diez años nosotros y no vemos muchos cambios. El tiempo de discutir y pensar ya se acabó, hay que resolverlo porque es un problema grave.

El programa Científicos de la Basura se creó en el año 2008 para realizar investigación científica con escolares. Foto: Ivan Hinojosa.

¿Cómo es esta guerra?

En cada guerra el guerrero lleva sus armas. ¿Qué llevamos nosotros en esta mochila? una bolsa de genero (tela) para las compras, una botella que podemos llenar de agua, un tazón, una cuchara, un tenedor y un cuchillo. Siempre llevo eso en la mochila. Muchas veces llegas a un lugar y te ofrecen el té o café en envases de plumavit. La primera batalla de esta guerra es contra las bolsas de plástico. La segunda batalla tiene que ser contra los envases de plumavit, no solo porque son malos para el medio ambiente, sino que es tiene sustancias tóxicas y cuando le colocas agua caliente se separan y entran al agua. Es un cóctel tóxico.

¿Y todo llega a los humanos?

Finalmente nos va a llegar y en algunos casos de forma directa. La botella de plástico es plegable porque tiene químicos incorporados, pero estos escapan con el sol, el calor. Los del exterior se van al aire y los de adentro se va al líquido que contienen. Debemos tener más cuidado con uso del plástico en nuestras costumbres alimenticias. Nos falta mucho entender el impacto del plástico en todos los niveles de la vida.

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En el mar del norte 

¿Cómo empezó su relación con el mar?

Cuando tenía ocho años, por primera vez, con mi familia, fuimos un fin de semana a la playa. Todo era nuevo, recolectábamos conchas, observamos aves y subimos al barco para ver focas. Ahí estaban las focas del mar del norte, en Alemania. Después, a partir de los diez años, siempre fuimos al mar para las vacaciones. Desde entonces nunca dejé de ir al mar. Empecé a tener pequeños acuarios para mantener algunos bichitos. Entonces, ya no había vuelta para atrás.

¿Entre el mar de aquella época y el que ahora investiga qué diferencias encuentra?

Algo que el mar en estos tiempos trajo fueron las pelotitas de petróleo, siempre tenía que tener cuidado donde pisaba porque a veces la playa estaba llena de esas bolitas que venían de buques que lavaban sus estanques ahí, con el agua de mar y lo eliminaban directamente al océano. Fue un problema muy grave en esa época y muchas aves marinas murieron porque se quedaban manchadas por el petróleo y no podían limpiar su plumaje, que es una seguridad térmica y con el petróleo se rompe. Pero se reconoció que era un problema ambiental muy grave, que muchas aves estaban impactadas. Se tomaron medidas legislativas y se fiscalizó para que los buques ya no tengan estas prácticas contaminantes. Se persiguió infractores de forma rigurosa y el problema desapareció. En los años 80 el problema principal era el agujero de ozono. ¿Qué pasó? La gente y los políticos tomaron el tema en serio y prohibieron los CFC que ocasionaban el problema en la atmósfera. La última vez que escuché sobre el agujero de ozono se anunciaba que se había cerrado.

Creo que estos casos son una esperanza, si tomamos el problema en serio y hacemos algo. Si mostramos voluntad política, masiva, a nivel internacional. Los políticos deben ponerse firmes e imponerse a la industria que nos vende estos productos desechables por todos lados. Nosotros como consumidores también tenemos que ser firmes y utilizar los medios que tenemos y si es necesario boicotear ciertos productos.

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