(Mongabay Latam/Eduardo Franco Berton).- En los últimos días la “Sucursal del Cielo”, como es conocida la ciudad de Tarija en Bolivia, vivió una pesadilla. Una densa humareda cubrió el cielo, las sirenas de los bomberos hacían eco por las calles y cientos de mensajes en redes sociales apelaban a la solidaridad de miles de chapacos (denominativo popular para el tarijeño). Se buscaba desesperadamente ayuda para atender un incendio forestal que estaba acabando con los bosques de la Cordillera de Sama.

‘’Tarija necesita de todos; ayudemos haciendo llegar agua embotellada hasta los regimientos militares, o Comité Cívico. ¡Fuerza Tarija!’’, decía un mensaje de Carlos Sotelo, un ciudadano tarijeño que inició una cadena de ayuda entre la población. Otros reaccionaron acudiendo al lugar del incendio para ayudar a apagarlo.

Miles de jóvenes voluntarios se movilizaron para ayudar en las diferentes tareas de emergencia en Tarija. Foto: Freddy López.

 

Este fue el comienzo de los cinco días más largos que le tocó vivir a Tarija. Los incendios forestales arrasaron al final con 10 600 hectáreas de la Reserva Biológica Cordillera de Sama, una de las 22 áreas protegidas que tiene el país.

El ejército militar, la policía y cientos de voluntarios civiles combatieron el fuego por tierra y aire, con las esperanzas de sofocar las llamas que se iban tragando miles de hectáreas de árboles y pastizales de la serranía de Sama. Pero las corrientes de viento jugaron en contra del equipo que atendía la emergencia y el incendio logró apagarse cinco días más tarde, el 13 de agosto.

El desastre lo provocó una quema de basura en una comunidad cercana, quema que se salió de control y cobró la vida de tres personas que murieron tratando de combatir el fuego. 1479 personas fueron atendidas en centros médicos y 3000 familias de comunidades campesinas dedicadas a la agricultura y cría de animales domésticos, perdieron sus animales y cosechas.

Dos bomberos intentan apagar el incendio, uno de los peores de los últimos 15 años de Bolivia. Foto: Isabel Vera Arévalo.

Pero las pérdidas no solo fueron humanas. Miles de hectáreas de bosques se perdieron y los ecosistemas tardarán un buen tiempo en recuperarse.

En una entrevista con los medios de prensa, el director regional del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), José Yucra, indicó que el incendio forestal afectó el 10 % de la totalidad de la superficie de la Reserva de Sama, que cuenta con 108 500 hectáreas.

“Es lamentable informar a la población que más de 10 600 hectáreas han sido quemadas por el fuego, esto ha causado un impacto negativo en el tema ambiental, se ha perdido la vida de muchos animales silvestres, domésticos, se degradó el suelo, hasta la misma agua no sabemos si va a estar contaminada”, indicó Yucra.

Zorros, venados, liebres y huaycos (una especie de venado que habita el lugar) son algunas de las especies que fueron afectadas por el fuego, aunque la lista es más larga, confirmó el funcionario del Sernap.

En los próximos días las autoridades realizarán un patrullaje para evaluar las consecuencias del incendio. Mientras tanto, Tarija ha sido declarada por el gobierno departamental como zona de desastre, lo que implica que los daños son considerables.

El Sernap tiene previsto conformar un equipo multidisciplinario de profesionales quienes llevarán a cabo una evaluación de los daños y establecerán las medidas necesarias para la recuperación de la Cordillera de Sama. Este equipo estará conformado sobre todo por ingenieros forestales, ambientales y biólogos.

Un helicóptero intenta sofocar las llamas. Los fuertes vientos hacían imposible la labor de los socorristas. Foto: Isabel Vera Arévalo.

 

Los pobladores de las comunidades aledañas afirmaron que las consecuencias del incendio se verán más adelante, cuando llegue la época de mayor sequía.

Un viejo enemigo de la biodiversidad de Sama

El fuego es un viejo enemigo de la Reserva de Sama. Durante el 19 y 21 de agosto del año 2002, esta misma área fue afectada por un incendio de mayor magnitud que consumió 18 000 hectáreas de su superficie. Las llamas llegaron a tan solo cuatro kilómetros de los barrios periféricos de la ciudad de Tarija, causando conmoción y pánico entre los pobladores. Aquella vez el fuego llegó hasta las zonas de pastoreo de las comunidades locales.

La Reserva Biológica Cordillera de Sama fue creada mediante Decreto Supremo N° 22721 el 30 de enero de 1991. Se extiende a través de los municipios de Yunchara, Méndez y Cercado, en la región oeste del departamento de Tarija. El área pertenece a la región biogeográfica Andina, y subregiones biogeográficas y ecosistemas de la Puna y Prepuna, valle seco interandino y bosque Boliviano-Tucumano.

Las vizcachas son uno de los mamíferos que se pueden encontrar en la Reserva de Sama. Foto: Jorge Ara Saldías, publicada en Flickr bajo licencia creative commons CC BY-NC-SA 2.0

 

La gradiente altitudinal de la Reserva, que oscila entre los 1800 a 4700 m.s.n.m., permite que su topografía se caracterice por abruptas pendientes, mesetas y lagunas altoandinas, brindándole una gran belleza escénica. El clima varía de frío a templado. Las precipitaciones van de un rango entre los 300 mm en la Prepuna a los 800 mm anuales en la Puna y valles, y los 1300 mm en el bosque boliviano tucumano.

Sama es el hogar de una fauna silvestre muy importante para la conservación. Alberga a tres especies de flamencos andinos (Phoenicoparrus andinus), el cóndor andino, (Vultur gryphus), el puma (Felis concolor), la vicuña (Vicugna vicugna), la taruca o venado andino (Hippocamelus antisiensis), la vizcacha (Lagidium viscacia) y el gato andino o titi (Felis jacobita), que se encuentra en peligro crítico (CR), según el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia.

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